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Familias Solidarias: “Fue una experiencia de amor muy fuerte y enriquecedora”

Así definió el matrimonio conformado por Alexis Solari y Verónica España su participación en el programa, junto a sus hijos de 7 y 10 años. Recibieron en su casa a un niño de 9 años por el plazo de cinco meses y medio. El Programa Familias Solidarias es implementado por el Servicio de Protección de Derechos a través de la Coordinación de Desarrollo Social y Acción Comunitaria Municipal.

Gracias a la difusión y a las periódicas charlas abiertas a la comunidad sobre la temática, el año 2018 marco un despegue del programa, con un récord de 15 familias participantes y 18 niños que fueron contenidos por seis meses en un entorno familiar, como una forma alternativa a la institucionalización, sin fines de adopción o retribución monetaria.

Pablo Almonacid, coordinador de Desarrollo Social y Acción Comunitaria y responsable del Servicio de Protección de Derechos de la Municipalidad de Trelew, lo resumió en poca palabras: “El crecimiento para nosotros fue exponencial, gracias a Dios la comunidad comenzó a sumarse, algunas familias ya han culminado el proceso de cobijar a un niño en sus hogares y queremos resaltar los testimonios de esas personas que ya han vivido el proceso para desmitificar algunos miedos y seguir alentando a que otros también se puedan sumar”.

¿Cómo se contactaron con el programa y que los motivó a sumarse a Familias Solidarias?

Alexis: El contacto con Familias Solidarias fue a través de Facebook, nos enteramos, vimos de qué se trataba y entonces nos acercamos a la oficina para poder consular como eran los detalles, en qué consistía el programa específicamente, y luego, todos juntos, como familia, incluyendo a nuestros dos hijos varones de 7 y 10 años, tomamos la decisión de colaborar, de dar amor. El niño tiene ahora 9 años, estuvo con nosotros cinco meses y medio, y ahora puede estar con una tía que lo va a cuidar.

¿De qué manera definirían al proceso que se vivió en familia con la incorporación, temporal, de un nuevo integrante?

Verónica: Enriquecedor. Es un amor mutuo que se va retroalimentando, al niño le ayudo muchísimo poder estar en un contexto familiar, se pudo abrir, jugar y compartir con nuestros propios hijos, sentimos que la experiencia fue positiva, tanto para el niño como para nosotros como familia solidaria. Si bien no está el deseo de adoptar, que es uno de los requisitos del programa, en nuestro caso el niño llegó a integrarse tan bien a la familia que pasó a ser como un hijo más.

La experiencia debe haber tenido también sus momentos fuertes…

Verónica: Sin duda, el proceso tuvo de todo, momentos lindos y momentos obviamente un poco tristes, porque el niño al llegar, trae toda su carga emotiva, nuestra intención fue poder ayudarlo a salir lo más rápido posible de esos momentos de crisis y sentimos que lo hemos logrado, y lo hemos hecho estando nosotros, como familia solidaria, de acuerdo y unidos.

¿Cómo resultó el trabajo en conjunto y el acompañamiento a ustedes como familia desde el Servicio de Protección de Derechos?

Verónica: En primer lugar se nos respetó el pedido que hicimos al charlar con las chicas de recibir a un niño varón, en una franja de edad determinada similar a la de nuestros dos hijos, porque creíamos que eso iba a favorecer la integración, al tratarse de nuestra primera experiencia. Luego el trabajo en conjunto con el Servicio de Protección de Derechos y el acompañamiento fueron muy buenos, porque tanto la psicóloga como la asistente social constantemente están mandando mensajes o llamando para saber si está todo bien o si necesitamos ayuda.

¿Qué le dirían a ustedes a un matrimonio o familias que está pensando en dar el paso de sumarse al programa familias solidarias?

Verónica: No hay que tener temor porque es una experiencia de amor muy fuerte, extremadamente gratificante y enriquecedora, no solo para el matrimonio sino también para los niños que hay en la casa, algo que no se olvida jamás. Es cierto que hay muchos temores y dudas, nosotros también las teníamos, interiorizarse en la historia de un niño o niña, tratar de ayudarlo te lleva a pasar por ciertos momentos en que te llenas de preguntas, pero al final te das cuenta que son las mismas situaciones que podemos tener con nuestros propios hijos.

Alexis: El programa es un puente para que una familia pueda darse a sí misma y dar amor a un niño que lo necesita, para contenerlo. Cuando surgen las dudas, los temores, las preguntas, siempre hay que tener en cuenta que no se trata de uno, de estar bien yo en mi casa, con mi familia ideal, y decir “mira qué bueno que soy como ayudo a alguien”, sino que se trata de ese niño, de cubrir una necesidad. Y cuando termina la intervención no se trata de si yo voy a sufrir o voy a extrañar, o si me voy a apegar, sino qué es lo que yo pude aportar a ese niño, con que se va ese niño, que le pude dar yo.

Precisamente eso nos lleva a otro interrogante ¿Qué ocurre después de terminado el periodo de cobijo de ese niño o niña, cómo continúa el vínculo?

Pablo: Lo primero que hay que decir es que cuando termina el proceso, no se cierra una puerta y se corta abruptamente el contacto. Porque si no los participantes del programa podrían preguntarse “¿para qué me voy a esforzar, por darle un ámbito familiar al niño, si después del tiempo que dura el programa, vuelve después a lo mismo?”… Bueno, se trabaja precisamente para que no vuelva a lo mismo. Aquellos niños que han estado en familias solidarias han sumado una familia más a su vida, en la mayoría de los procesos que ya han terminado, ha sido muy bueno el contacto que resultó luego, entre la familia solidaria y la que finalmente va a recibir a ese niño. Queda un vínculo que es informal, una familia amiga, unos “tíos”, el nombre que se le quiera poner o surja de ese vínculo, pueden seguir sosteniendo la relación, estando en contacto, y sin duda ese tiempo de seis meses es una siembra, el niño se va con ese tiempo incorporado, no se pierde cuando va a otra familia.

¿La convocatoria continúa para otras familias?

Pablo: Seguimos con la convocatoria, bajo los principios de la normativa internacional y todos los comités de derechos humanos, por la ventaja que tiene para un niño estar en una familia y no en una institución. Recordando que no se trata de una adopción, sino de la posibilidad de colaborar con el sistema de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes a través del Servicio de Protección de Derechos de la Municipalidad de Trelew, en el trabajo que realiza con las familias de origen, en el proceso de restituir los derechos que han sido vulnerados. La inscripción en el registro de voluntariado continúa y los interesados en la iniciativa – que estén dispuestos a tender un puente a la niñez y la adolescencia- podrán comunicarse con el equipo técnico interdisciplinario del programa Familias Solidarias al teléfono 280-4435882 o personalmente en las oficinas de San Martín 364, de lunes a viernes de 9 a 13 horas.

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